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Rompecabezas

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Y por suerte las cabras pensaron en ello…

No, no estamos bromeando. Y tampoco nos hemos equivocado. Una de las leyendas más extendidas sobre el café y su origen está, realmente, dedicada a estos animales. La historia dice que un día en la ciudad Yemenita de Moka, un pastor llamado Kaddi de repente se dio cuenta de que sus obedientes cabras se habían transformado en unos animales casi salvajes, tras comer vorazmente unos llamativos frutos rojos.No está claro si fue el pastor quien, con una curiosidad incontrolable, probó las bayas, pero lo que sí sabemos ahora es que la milagrosa fruta roja llegó a las manos del abad Yahya, el propietario de la manada. Pensando que había algo endemoniado en ellas, ordenó echar al fuego todas las bayas rojas.

Imagina el aroma que se expandió desde el fuego en poco tiempo! Era el mismo aroma vigorizante que hace del café la bebida más deseada en el mundo. Confundido por el agradable aroma, el abad intentó recuperar las frutas poniéndolas en agua, y de ese modo obtuvo la infusión a la que actualmente denominamos café.

El origen del nombre…y es todavía una leyenda

En vista de las numerosas teorías, con el objetivo de volver a la etimología de la palabra café, no tenemos otra elección que confiar en lo que nos dice nuestro sentido del humor. Quizás procede del clásico qawha Arábico que significa “lo que estimula, lo que nos hace levantar”. Y la evolución de esta palabra a lo largo del tiempo, la habría llevado a transformarse en la palabra turca “kahweh”, cuya pronunciación se parece a la palabra actual “café”. O quizás, de una forma mucho más simple, estamos rindiendo homenaje a la ciudad Abyssinia de Kaffa y su población de tez oscura, cada vez que sorbemos nuestro café.

Café y salud

Una manzana al día mantiene al doctor alejado… pero ¿qué pasaría si esto fuera cierto también para el café? Incluso dos o tres, porque el café es bueno, es un placer que nos permitimos varias veces a lo largo del día. Algunos lo toman para desayunar, otros durante el descanso de media mañana, otros después de comer, otros lo saborean como un sustituto del bien amado Té inglés “de las cinco en punto”, o incluso después de cenar… Casa ocasión es fantástica para los amantes del café. Y aún así, las ideas no están claras. Están aquellos que beben café para mantenerse despiertos, y aquellos que lo evitan porque después no pueden dormir. Están aquellos que lo beben a sorbos para obtener una explosión de energía, y aquellos que no lo beben para nada porque temen que les suba la tensión.

Están aquellos que lo consideran una droga maravillosa para los dolores de cabeza, y aquellos que lo ven como una amenaza para el colesterol. Y después están aquellos que lo engullen con la esperanza de apaciguar su hambre cuando hacen una dieta intensiva. Finalmente, gracias a Dios, también están aquellos que se invitan a un café cuando se toman un tiempo de descanso. Pero creednos, con toda esta verdad y ficción a la vez, ya no sabemos qué hacer de esto. Vamos a intentar, sin ser pretenciosos, sacar algún sentido de todo esto, empezando por decir que cada uno de nosotros deberíamos, en todo caso, tomar nuestras propias medidas.

Nuestro cuerpo y el café


Sistema nervoso cérebro-espinal
Potencia la capacidad de la memoria, del conocimiento, de la intuición y de la concentración. Aleja el cansancio, la somnolencia y los estados depresivos
Corazón
Fortalece el tono arterial del corazón y mejora la circulación en las arterias coronarias.
Pulmones
Intensifica la dilatación de los bronquios y la ventilación pulmonar.
Múscolos del esqueleto
Refuerza la capacidad de contracción muscular de los músculos del esqueleto.
Reduce la fatiga.
Mejora la coordinación del movimiento del sistema Digestivo.
Sistema digestivo
Estimula los nervios vasomotores, facilitando la digestión.
Hígado
Activa la producción de bilis del hígado y la contracción de las glándulas endocrinas de la vesícula biliar.
Glándulas endocrinas
Estimula la secreción de las glándulas suprarrenales.
Riñones
Estimula la función tiroidal y el metabolismo de los riñones. Incrementando el flujo de sangre en los riñones actúa como diurético
Preparare un buon caffè

Una bebida para el final de la comida

Se ha descubierto que uno de los efectos beneficiosos que ejerce una taza de buen café sobre nuestro organismo es el de favorecer la digestión. Varios estudios de investigación han concluido que nuestra bebida estimula la producción de jugos gástricos, ayudando, de este modo, al páncreas a realizar su actividad, lo que es necesario para garantizar una buena digestión.

De este modo, tras una suntuosa (pero frugal!) comida, el café es una cura indiscutible, lo mejor al alcance de la mano para una buena digestión, que nos evita este estado de somnolencia que nos hace desear hacer una siesta tan pronto acabamos de comer. Si el trabajo nos espera y no podemos descansar, deberemos remediarlo con una buena taza de café. Al menos, tenemos garantizada una ayuda para la actividad de nuestros jugos gástricos y la lucidez necesaria para toda la tarde